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  • Jovany González

Elizabeth Mateos exhorta atención a personas con discapacidad de Iztacalco.

• 49.5% de las personas con esta condición se encuentran en situación de pobreza.


Ciudad de México. La discapacidad es un problema físico, económico y social, en el que el entorno y estereotipos contribuyen a su desarrollo y desigualdad de oportunidades de quienes la padecen. En México existen 6.1 millones de personas con esta condición y es perentorio atender para que puedan gozar totalmente de sus derechos.


Expresó lo anterior, Elizabeth Mateos Hernández, coordinadora de la asociación parlamentaria Mujeres Demócratas del Congreso de la Ciudad al presentar una iniciativa legislativa para que se lleven a cabo programas de asistencia social para la entrega de aparatos auditivos, anteojos, bastones, andaderas y sillas de ruedas en la Alcaldía Iztacalco.


La atención -dijo- debe estar orientada a empoderar a las personas con esta condición y a eliminar las barreras que no les permiten gozar de sus derechos. En Iztacalco hay 70,907 habitantes mayores de 60 años, quienes pueden ser un grupo de edad propenso a sufrir alguna discapacidad.


Ante esta situación, Mateos Hernández en su propuesta exhortó a la secretaría de Inclusión y Bienestar Social de la Ciudad de México para llevar a cabo programas para la entrega de aparatos auditivos, anteojos, bastones, andaderas y sillas de ruedas, con el propósito de mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad motriz, auditiva y visual.


Las personas con discapacidad enfrentan graves problemas en el ámbito laboral y no se les facilita encontrar un empleo formal. De acuerdo a Inegi, 49.5% de las personas con esta condición en México se encuentran en situación de pobreza y un 10.2% en pobreza extrema, solo un 15.3% no se encuentran en situación de pobreza o vulnerabilidad, informó.


Las limitaciones que representa una discapacidad, son el resultado de la incapacidad de su entorno para ofrecerles una vida normal y diariamente viven una discriminación sistemática por parte de empleadores, compañeros de escuela o trabajo, e incluso por sus propias familias.


En una ciudad de derechos y libertades es prioritario atender a cualquier grupo de población y que esa atención esté adecuada para satisfacer las necesidades básicas de cualquier persona, de ahí la importancia de establecer y aplicar programas de asistencia social a grupos en situación de vulnerabilidad, para que de esa manera se garanticen y salvaguarden sus derechos humanos ante las desventajas estructurales que viven día a día, finalizó Elizabeth Mateos.




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