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  • Arturo Mata

IMSS Bienestar ni cerca de ser como el servicio de salud de Dinamarca.

Ciudad de México.- El pasado 4 de febrero, el presidente López Obrador anunció la “federalización” de los sistemas estatales de salud mediante el programa IMSS-Bienestar. Esto significa que, mediante acuerdos de colaboración, las entidades federativas cederán su infraestructura física y humana al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para que, a través de él, se otorguen los servicios de salud a la población sin seguridad social.


Esta decisión reconoce implícitamente el fracaso del —mal diseñado— Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). De acuerdo a la Ley General de Salud, el Insabi tiene por objetivo implementar un esquema centralizado en el gobierno federal para financiar y operar la infraestructura médica existente en las entidades federativas a fin de brindar los servicios de salud en todos los niveles de atención; ahora se pretende realizar esta función a través del IMSS, por lo que se duplicarían las funciones si el Insabi permanece.


Actualmente, el programa opera en 23 entidades de la República, con la esperanza de atender 53.2 millones de pobladores, de los 65 millones que no cuentan con seguridad social.


El nuevo Instituto nunca definió con claridad los servicios médicos que brindaba. La idea, desde el diseño, era que el Insabi —un organismo descentralizado de la administración pública federal, con personalidad jurídica y patrimonio propio, sectorizado en la Secretaría de Salud— concentraría a los sistemas estatales de salud para ofrecer servicios e insumos de salud. Lo haría de manera gratuita y con calidad para todas las personas que se encontraran en el país y no contaran con seguridad social, con base en criterios de universalidad, igualdad e inclusión. El objetivo, de acuerdo al gobierno federal, era evitar la duplicidad o dispersión de plazas médicas, lograr ahorros y combatir la corrupción en la compra de medicamentos.


Ahora bien, en la Ciudad de México solo uno de los 34 hospitales del sistema de salud de la capital, opera bajo el IMSS-BIENESTAR, lo cual refleja un atraso considerable en la transferencia de la infraestructura de salud.


El Hospital General Cuajimalpa es el nosocomio en el sistema federalizado, el cual cuenta con el equipamiento y la infraestructura ideal para dar el servicio de salud a la población sin servicios médicos, sin embargo, no cuenta con el personal y los médicos necesarios para atender la alta demanda.


Trabajadores de salud se han manifestado por la necesidad de acelerar los procesos de contratación y basificacion, así también igualar las prestaciones, ya que, para intentar resolver la demanda en los hospitales, se tienen laborando a trabajadores pertenecientes a SEDESA, IMSS Ordinario e IMSS Bienestar.


El IMSS Bienestar no está ni cerca de ser como el sistema de salud de Dinamarca, ejemplo claro es la capital.



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