top of page

Los octavos que paralizaron el corazón de México, una crónica

  • Foto del escritor: Alex Díaz
    Alex Díaz
  • hace 15 horas
  • 3 min de lectura

Ciudad de México.- El marcador 2 - 3 que eliminó a las Selección Mexicana ante Inglaterra, durante los octavos de final en el campeonato Mundial FIFA 2026, paralizó a la Ciudad de México, sus calles sufrieron intensos contrastes, por la mañana hasta el inicio del partido México vs Inglaterra se respiraba en ellas una enorme ilusión colectiva, que finalizó por la noche con un amargo y silencioso marcador en contra.

 

El domingo 5 de julio de 2026, el corazón de México, capital, transformo su rutina diaria y volcó la mayor parte de sus actividades al tan esperado partido. Según cifras oficiales más de 1.35 millones de personas se cohesionaron en distintos puntos de reunión pública, desde pantallas gigantes colocadas por las autoridades capitalinas a lo largo de una de las avenidas más emblemáticas de la ciudad, a la altura de monumentos como El Caballito y el Monumento a la Revolución, hasta el simbólico Ángel de la Independencia.

 

El transporte público y las avenidas principales lucieron desérticas desde minutos antes de las 18:00 hrs; la capital Azteca tomo un respiro bajo el resguardo de casi 17 mil policías que trabajaron a pulso para mantener el orden.

 

90 minutos de historia futbolera se escribieron con los gritos de emoción y expectativa que provenían de las ventanas de las casas, terrazas y negocios de colonias populares y exclusivas, así como céntricas y alejadas, cuando dos repentinos y fulminantes goles de Jude Bellingham, en los minutos 36 y 38, llegaron como un diluvio de agua helada que dejó en silencio el bullicio de plazas enteras y en hogares de familias reunidas.

 

Julián Quiñones en el 42 devolvió la vida y regreso la esperanza para México, lo que produjo lluvia de cerveza y espuma en las festividades callejeras. Luego de la expulsión del inglés Quansah y el gol de penal de Harry Kane, el melodrama alcanzó el clímax, y de repente un 2-3 de Raúl Jiménez desencadenó una catarsis colectiva que hizo vibrar a la ciudad con un "sí se puede".

 

Sin embargo, en el minuto final, el impacto social, el duelo de toda una ciudad llegó, el cual se determinó con un solo silbatazo final que advirtió la eliminación de nuestra selección nacional y con ella se rompió el encanto para la capital y todo el país. La Selección Mexicana se despidió del Estadio Ciudad de México con profunda emotividad, lágrimas y aplausos quedando eliminada de la Copa del Mundo ante Inglaterra. A pesar de la derrota, la afición mexicana arropó al equipo en su último partido en la capital del país.

 

El Ángel de la Independencia ya se preparaba para ser el anfitrión de una fiesta histórica mundial, pero se convirtió tan solo en un escenario lleno de aficionados con rostros dislocados, lágrimas y un enorme silencio acompañado en algunos puntos con mariachis, música, y gritos, que intentaban aminorar el gran dolor de haberlo tenido en las manos y no lograrlo. La masa de aficionados comenzó a dispersarse pacíficamente, arrastrando los pies, dejando las avenidas principales de la ciudad, pero con la satisfacción de haber llegado a los octavos.

 

La CDMX mostró al mundo, que el fútbol no es un simple juego, sino un entretejido social que congrega multitudes en sintonía de esperanza y, esta vez, de unión en un digno duelo colectivo por los octavos que paralizaron el corazón de México.



 
 
 

Comentarios


Derechos Reservados Pulso MX en línea

bottom of page